Starbucks: 4 lecciones que sacar de su historia

Cuatro lecciones que sacar de la historia de Starbucks.

La cadena de café más famosa y extensa del mundo tiene una interesante historia que contarnos y por algo es uno de los casos empresariales más atractivos del mundo. Irrumpieron en un mercado donde el café era dominado por marcas que lo vendían en estado soluble e instantáneo. Se sacrificaba el sabor por la rapidez y nada parecía decir que los consumidores querían otra cosa.

Por Javier English M.

Tres soñadores apasionados por este brebaje instalaron una tienda en el histórico mercado Pike Place de Seattle. Jerry Baldwin, Zev Siegl y Gordon Bowker odiaban los tarros de Nescafé y Maxwell House lo suficiente para abrir su propia tostaduría de café y vender a los amantes del buen café más algunos otros artículos relacionados.

Uno de ellos, las cafeteras de filtro, eran fabricadas por una empresa llamada Hammarplast. Su ejecutivo estrella, Howard Schultz, decidió viajar a Seattle a conocer estas 4 pequeñas tiendas de café que le compraban más cafeteras que el gigante del ratail Macy’s. Algo debía pasar allá y así fue. El tipo se enamoró del concepto Starbucks. Tanto que decidió trabajar como su director de marketing y luego, después de varias vueltas, la terminó comprando para transformarla en una de las compañías ícono de la globalización. Pero esa es otra historia y ya hablaremos de ella.

Aquí les compartimos estas 4 lecciones que destacamos de Starbucks.

1. Tener una pasión y ser fiel a ella siempre.
Los socios fundadores de Starbucks compartían una pasión por el café de calidad y jamás permitirían que nada pusiera en entredicho la misión de entregar un producto a esa altura. Para ellos, esa pasión no tenía nada que ver con lo que actualmente consumieran las personas. Si ellos compraban tarros de café instantáneo con sabor a tierra, Starbucks se encargaría de enseñarles lo equivocado que estaban.
Howard Schultz, por su parte, descubrió en un viaje que hizo a Italia, que el disfrutar un café era un acto social. Era la instancia para reunirse con los amigos, conversar y ser una prolongación de sus propias casas en un lugar público. Ese concepto lo apasionó hasta el punto de comprar la cadena para llevarlo a las esquinas de las ciudades norteamericanas.
Los grandes éxitos comerciales se basan casi en un 99%, en personas apasionadas por su producto o servicio. Starbucks desde luego, es el ejemplo número 1. ¿Cuán apasionado estás en tu negocio? Es una pregunta incómoda pero fundamental.

2. La importancia de crear una marca con identidad y estética.
Sus fundadores apuntaron una vez: “Toda marca ha de significar algo. Nosotros somos más que café de  calidad tostado oscuro. Sólo así conseguiremos diferenciarnos y ser autenticos”. Algo que siempre me sorprende de los emprendedores americanos es el profundo sentido del branding que tienen. Pueden ser un carro de hot-dog, pero invierten en un logotipo hermoso. Es casi tan o más importante que sus activos físicos.
La sirena de dos colas y el nombre sacados del ideario marítimo, el color verde, el diseño gráfico y de interior, las formas de atendernos, todo eso, es parte de lo que Schultz entendió desde el primer momento. Ojalá en Chile los emprendedores entiendan que lo que se invierte en esto no es un suntuario como parece que lo ven. Es lo más importante! Si quieres competir con Starbucks o con quien se te ponga por delante en tu mercado, ten una imagen seductora, moderna y recordable. ¿Irías a una entrevista importante vestido con ropa fea y desarreglada? Así como inviertes en ropa que haga ver bien, encárgate que tu empresa también lo haga. 

 

(Esta portada de FORTUNE definió a Howard Schultz como el hombre de negocios del año 2011. El tipo es un referente. Salir en esta portada no lo hace cualquiera.)

 

 

 

3. Escucha a tus consumidores más allá de todo lo posible. 

Muchas veces Starbucks tuvo profundas dudas sobre caminos a seguir. Incluso sobre poner en tela de juicio algunas reglas sagradas del café. Sin embargo, el escuchar a los consumidores fue siempre la llave para abrir las puertas correctas. El famoso Latte descremado era un sacrilegio en el mundo del café. Pero las personas se comenzaron a preocupar por los índices grasos de la leche. Hubo que ceder. El “frappuccino” fue también un producto que nació al atender a los mercados cuyos climas privilegiaban bebidas frías. Algo que en Seattle no se daba, en California era parte de la vida.
Para desarrollar tu negocio debes poner al consumidor al centro. Desde ahí tomarás las decisiones más correctas, indagarás cuando tengas dudas y sustentarás tus estrategias de negocio. Él es el eje de todo y todo cuanto hagas por hablar y comunicarte con él será muy beneficioso.

4. la importancia de la experiencia. No vendes sólo un producto o servicio.

Sus fundadores lo delinearon desde el principio. Schultz lo llevó al nivel superior. Starbucks fue una de las compañías pioneras en comprender que no vendían una taza de café. Vendían una porción de tiempo agradable para cientos de miles de personas. Un espacio del día para relajarse, para reunirse a conversar, para concentrarse en un proyecto fuera del trabajo. Y para que éste te invitara a volver todos los días, debía ser hermoso, bien decorado, bien atendido y de gran calidad en sus productos. Pregúntate qué estás vendiendo. Piensa en todo aquello que lo rodea y comienza a plantearte cómo puedes transformar esos aspectos que lo rodean en una experiencia memorable. Te darás cuenta que en cada una de ellas hay una oportunidad. Sólo piénsalo.

 

 

 

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