Rework. Dejemos de trabajar como antes y trabajemos!

Mientras almorzábamos hoy, Paul Beelen sacó a colación (valga la redundancia del término) un libro muy interesante sobre cómo debíamos cambiar nuestra forma de trabajar y usar más el sentido común. REWORK (Ver sitio web). Había que googlearlo y apareció este lúcido sitio web donde se puede descargar un extracto del libro. Lamentablemente, como suele suceder, está sólo en inglés así que quienes no tienen ese idioma en el hipotálamo pueden recurrir a los traductores on line que hacen bastante bien su trabajo.

¿De qué se trata REWORK?

De dejar las malas prácticas de nuestro trabajo y nos enfoquemos en hacerlo bien. Que dejemos de ensalzar a los trabajólicos porque en realidad hacen que las empresas trabajen mal. Los que se van temprano e hicieron todo lo que tenían que hacer son los verdaderos héroes. Los que piensan que quedarse hasta tarde en su oficina es lo máximo son los ineficientes y están lejos de la perfección. Yo trabajé alguna vez en un lugar donde se gastaba más dinero en radiotaxis y comida para quienes se iban a las 2 de la mañana que en computadores nuevos. Dejemos de felicitar a los que se van tarde y aplaudamos a los organizados, eficientes y capaces de irse temprano.

Que dejemos de hacer reuniones para todo y con todos. Las reuniones son la mejor forma de perder el tiempo y en general nos las sabemos hacer bien. Cada minuto invertido en una sala de reuniones para planificar qué vamos a hacer es un minuto perdido en hacer eso que debemos hacer. Las reuniones, dice el libro, son tóxicas. Tanto, que conozco el caso de una agencia que hizo todas sus salas de reuniones sin sillas para promover que fueran cortas. Y funcionaba a la perfección.

Que la planificación a largo plazo es simplemente estúpido. Tenemos la ilusión de poder definir con 12 meses de antelación todo lo que nuestra empresa hará y la verdad es que un minimo de sentido común nos dice que las cosas suelen cambiar a cada instante y es imposible adelantarse a eventos futuros que ni siquiera sospechamos hoy. Mejor lidiar con la necesidad de improvisar y aprender a hacerlo y enfocarse a definir planes de acción en montos de tiempo que realmente podemos avisorar. «Trabajar sin un plan puede parecer terrorífico. Pero seguir ciegamente un plan que puede estar absolutamente fuera de la realidad es aun más terrorífico».

Este es un libro bastante recomendable. Y si no, a lo menos discutible. Y eso ya es bueno.


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