La insólita historia de una mujer que creó una empresa millonaria de la nada.

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Hace ocho años, Julie Deane, una mujer inglesa común y corriente, madre de dos niños, descubrió que uno de ellos estaba sufriendo un atroz bullying en su escuela. En su desesperación por la situación, la única solución que encontró fue llevarlos a un colegio privado. ¿El problema? No tenía dinero para pagarlo. Ahí comienza su historia.

Lo bueno, dentro de todo, es que cuando no tienes otra opción, esa situación te da el impulso para encontrar un camino que antes creías insospechado. Tampoco era que Julie tuviera alguna idea de qué negocio hacer. Simplemente necesitaba el dinero y nunca se dijo a si misma: “yo estoy destinada a ser la nueva magnate del diseño! Para nada. Más bien, según ella misma dice,”La idea de mi negocio surgió simplemente de la pura y simple necesidad. Empecé con 600 libras de ahorro, (el equivalente a unos $ 700 mil pesos chilenos) y lo único claro que tenía en mente era generar suficiente dinero para enviar a mis hijos a una escuela privada.”

¿Qué fue lo que hizo? Esta parte es la que más me impresionó. Como no tenía ni remota idea de qué hacer, hizo una planilla excel y colocó las 10 cosas que se le vinieron a la cabeza que podían funcionar después de un par de días de pensar. Luego las calificó según un puntaje que mezclaba una serie de atributos como cuán rentable era, qué tan difícil era producir el producto, cuánto se demoraría en vender, etc. Resulta que la idea que mejor puntaje obtuvo fue fabricar carteras y bolsones de colegio. Sólo que la historia no queda así. Hoy es la CEO de The Cambridge Satchel Company, una compañía inglesa de bolsones de diseño que genera más de $15 millones de dólares en ventas anuales. ¿Qué tal? 

Lo hermoso de esta parte es la primera lección. Julie dice: “Una vez que decidí que esa era la decisión correcta para mí, puse toda mi energía, decisiones y foco detrás de esa idea. Y a correr!”

Puedes hablar con expertos en mercados y productos, asesorarte y darle y darle vueltas. Pero al final, estás perdiendo tiempo.

Ahora, encontrar la idea es sólo el comienzo. Lo difícil es todo lo que sigue. La persistencia es la clave.

En sus propias palabras: “Tengo que decir que uno de mis puntos fuertes es que puedo darle la lata y joder a la gente hasta el cansancio. Y puede que sea molesto, pero también es útil. Cuando estaba buscando alguien que pudiera fabricar mis primeros bolsones, encontré el número de teléfono de un proveedor de uniformes escolares que vendía estos bolsones. Lo llamé para preguntarle de dónde los sacaba. Se negó a decirme. Podría haber renunciado, pero sabía que este era un momento crucial en el inicio de mi nuevo negocio. Necesitaba un fabricante, y él tenía la respuesta. Todo lo que tenía que hacer era joderlo hasta que me dijera lo que necesitaba saber. Así que lo empecé a llamar cada 25 minutos, cada vez con una pregunta diferente. Cualquier cosa. Resulté implacable! Seguí llamando al día siguiente, hasta que en un minuto me preguntó: “¿Esto va a continuar durante todo el día?”

Finalmente me dio el dato. Tenía mi primer fabricante de bolsones. Hay que tener la piel bien dura para hacer que las cosas pasen.

Por otro lado, Jean cuenta que dejar de enfocarnos en lo que no podemos hacer y poner el ímpetu en lo que sí podemos. Relata que como para vender necesitaba un sitio web, tuvo que conseguirse un montón de manuales para aprender a hacer ella misma un sitio en internet. De hecho, un cursillo de Microsoft le permitió hacer uno. Nada muy bonito, pero pudo comenzar a promocionar sus bolsones en internet.

Ese pensamiento de “yo no puedo” es quizás uno de nuestros mayores enemigos. Como decía un viejo amigo, “de tanto soplar, el burro termina tocando la flauta”. Al final… todos podemos. De alguna manera, pero podemos. Lo que pasa es que es más fácil la excusa y renunciar. Evítalo y sigue adelante.

La última anécdota de esta empresaria inglesa es un más curiosa. Como vivía en Cambrigde, sabía que las películas de Harry Potter se filmaban allá. “En esa película deben necesitar bolsones de colegio…!” Consiguió el teléfono de los Estudios Pinewood y llamó, como decimos en Chile, cara de palo. “Yo soy la proveedora de los bolsones para la película de Harry Potter”. Sonó tan convincente que terminó hablando con una de las productoras, que aunque no necesitaba ningún bolsón, su historia la sedujo y terminó haciéndole un pedido de 10 bolsones.

“Fue mi primer pedido al por mayor. 10 bolsones para Harry Potter!”

La historia Julie Deane me llegó en un newsletter. La encontré genial. Un fiel reflejo de una persona emprendedora y una demostración que el principal motor para crear una empresa es la necesidad. Y el profundo convencimiento de que si te lo propones, esa necesidad dejará de serlo y se transformará en una hermosa oportunidad.

Felicidades a todas las mujeres en su día.

Fuente: Motto / Time

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