Emprendimiento: Una empresa exitosa cuyos fundadores no conocían un carajo de la industria.

Zapatillas

Era enero de 2011 y Raaja Nemani y Aarón Firestein esperaban 2.600 pares de zapatillas que se entregarían a su casa de Chicago, mientras la ciudad era azotada por una tormenta de nieve. Cuando el pedido llegó, en un gran container en la parte posterior de un enorme camión de carga, los amigos se dieron cuenta que había fallado en pensar un par de cosas.

El conductor quería saber dónde estaba la plataforma de descarga y quiénes iban a descargar la entrega. En realidad, el tipo pensaba que se encontraría con unas instalaciones de bodegas tipo empresas de retail. No había muelle de descarga y en realidad, el desembarco debía ser en una calle residencial. Nada más alejado que unas bodegas. La tarea de desembarcar el container sería eterna y no les quedó más remedio que llamar a unos amigos y pagar una considerable suma para que estuvieran dispuestos a hacer el trabajo por más de tres horas bajo la nieve.

fundadores zapatillas

Ni Nemani ni Firestein tenían experiencia en gestión de inventario. La debacle de camión de carga fue uno de los muchos errores que cometieron en el lanzamiento de BucketFeet, una marca de calzado con diseños de artistas de todo el mundo.

En este primer envío, por ejemplo, pidieron el mismo número de zapatos para cada talla. Como era de esperar, las tallas comunes se agotaron al instante mientras que las tallas pequeñas y grandes se mantuvieron en stock por demasiado tiempo. “Un error tan tonto…”, se lamentó Nemani.

Pero al igual que con el primer cargamento de zapatos, después de cada contratiempo esta dupla de emprendedores no sólo logró repensar su negocio sino aprender de sus errores. Hasta la fecha, BucketFeet ha vendido casi medio millón de pares de zapatillas. La empresa, que ha recaudado US$ 16 millones en capital de riesgo, (nada despreciable no?) amplió su mercado recientemente a los calcetines, y planea lanzar una serie de nuevos diseños de zapatos este año. Y todo esto… sin saber un carajo del negocio de las zapatillas!

Ambos fundadores atribuyen su éxito a la claridad de su visión. A pesar de todos los tropiezos que sufrieron en los primeros días, producto de su ignorancia, la búsqueda del camino lo hicieron transformando los errores en fuente de permanente aprendizaje. Nemani y Firestein se centraron como un láser en el uso de sus zapatos para crear una comunidad de personas creativas.

Hoy en día, la empresa cuenta con una red de más de 30.000 artistas de todo el mundo que desarrollan sus diseños para zapatillas y postulan para ser parte del stock de BucketFeet. Cuando se selecciona un diseño, BucketFeet se encarga de la fabricación y distribución y el artista recibe un pago inicial de US$ 250 más US$ 1 por cada par de zapatos que se venden. Cada par de zapatos viene con la historia del artista que diseñó el zapato.

Es decir… no es comprar cualquier zapatilla y eso fue valorado por consumidores de todo el mundo. Una oferta de valor para la cual bien valían los errores y desastres de los primeros días de la compañía.

Para tenerlo en cuenta. Se conocieron en Argentina cuando ambos se dedicaban a recorrer el mundo. Cuando Nemani continuó su viaje de vuelta al mundo, compró un par de zapatillas que Firestein, un artista y fotógrafo muy inspirado, se las decoró a mano como obsequio. Sin embargo, a Nemani le llamó la atención que ese par de zapatillas Converse decoradas provocara una conversación o llamara la atención en cualquier lugar del mundo que visitaba. Fue la génesis de la idea. El único problema: no tenían la más remota idea de cómo crear una empresa de zapatillas.

Pero para tomar en cuenta. Simplemente buscaron en Google cosas parecidas a “cómo fabricar zapatillas” o “dónde están las fabricas de zapatillas”. El resultado ya lo conoces. A veces, las grandes empresas no se forman por expertos sino por gente que tiene la visión y sobre todo, la constancia para equivocarse mil veces y aun así, seguir adelante.

 

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